¿Top Down o … Bottom Up? Un ejemplo de la ecología y del ámbito jurídico con el lobo en España

En biología de la conservación, para referirse a las “cascadas tróficas”, antiguamente se consideraba que los cambios (directos e indirectos) ecosistémicos se producían de abajo a arriba (“bottom-up”), desde los niveles basales de productores primarios a los estamentos superiores, puesto que los animales situados en la cúspide de la pirámide trófica (depredadores apicales o “apex predators”) son raros y poco abundantes por naturaleza, y se desconocía si éstos últimos producían realmente efectos (directos e indirectos) destacados de arriba abajo (“top-down”).

Figura 1. Ejemplo de Cascada trófica, con presencia y ausencia, de “especies clave” (keystone species), como los castores Castor canadensis y lobos Canis lupus, en las Montañas Rocosas Norteamericanas.

Actualmente, es ampliamente conocido y reconocido por la comunidad científica, y el público en general, que la presencia y/o ausencia de especies clave y depredadores apicales -como los lobos- influye significativamente en esas “cascadas tróficas”. Sin la presencia de esos elementos nodulares, la degradación trófica es inevitable. Sirva como ejemplo que en ecosistemas con apenas 6 especies, el número de interacciones directas es de 30, pero el número de interacciones indirectas alcanza el considerable número de 1920.

Todo ello nos permite resaltar el papel tan esencial que desempeñan algunas especies en la arquitectura de la biodiversidad, es decir en la conformación de las interacciones en las redes tróficas que ajustan los ecosistemas.

Este paradigma entre los efectos “bottom-up” y “top-down” podría trasladarse al estudio del ámbito legal, y particularizarse en el cambio legal acontecido con el lobo en España. Independientemente del propio valor intrínseco de dicho cambio, en este caso, el cambio de paradigma está determinado y solo puede ser explicado, como un hecho administrativo reglado por un impulso de abajo a arriba (“bottom up”) a través de una asociación, que apelando a la ley y al mejor conocimiento técnico-científico, ha demandado (al poder político) el cumplimiento de la legislación, y no al revés (“top down”).

Ahora que se acerca el primer aniversario de la inclusión del lobo en el Listado “LESRPE”, nos hubiera gustado, por parsimonia y por pura comodidad en el seno de ASCEL que con lobos se hubiera producido un ejemplo rotundo y claro de “top down”. Ese efecto “top down” debería haberse producido de oficio en el año 2011 con la aprobación del RD 139/2011, con una correcta transposición del ordenamiento jurídico internacional y nacional que protegía a lobo. Pero la acción de políticos y empleados públicos, que han desatendido sus funciones y sus obligaciones marcadas por la normativa (que de hecho, ya protegía a los lobos), lo impidió.

Tantos años de muertes injustificadas e ilegales de lobos (probablemente, más de un millar de ejemplares cada año) podrían haberse evitado, lo cual ensombrece el periplo acontecido. No obstante, afrontamos el futuro con un halo de optimismo porque estamos en un Estado de Derecho.

Es más, comprobamos como el cambio del estatus legal del lobo inducido por ASCEL en España (“bottom up”) sigue siendo objeto de atención incluso internacional, véase por ejemplo, este documento de recopilación y revisión jurídico-legal, en italiano, que hace un interesante repaso de la cuestión.

 

 

La prohibición de la caza del lobo resucita al Lobishome

 

Autor: Julio Mármol Andrés. Graduado en Periodismo (Universidad de Sevilla), Humanidades (Pablo de Olavide) y en Periodismo científico (Universidad Carlos III).

En la tradición gallega abundan las historias del hombre que, bajo el influjo de la luna llena, toma forma lobuna y huye a los montes en busca de carne humana. También se repiten estos relatos en las zonas más septentrionales de Castilla y León, especialmente en la Sierra de la Culebra. Se han documentado leyendas de este pelaje en Sanabria, en Avedillo y en Quintanilla del Monte. El nombre del monstruo era Lobishome.

Aunque el folclore de brujas y criaturas fantásticas sea, en sí mismo, una especie en extinción, una parte fundamental de nuestra ilustrada modernidad se halla instalada sobre las mismas bases que, una vez tiempo atrás, fueron adiestradas para temer a lo desconocido; a no frecuentar ciertos lugares una vez pasada cierta hora. Sólo era necesario llamar a las puertas de este pasado para traerlo de vuelta.

Con motivo de la inclusión del lobo en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial (LESRPE) (RD 139/2011) en toda España en septiembre de 2021, lo cual significaba la prohibición de su muerte intencionada en España (en forma de caza y de otros controles letales), decidí examinar el tratamiento mediático que diversas publicaciones destinaban a este acontecimiento y, en particular, a su protagonista. Para poder establecer un patrón a partir del cual pudiesen extraerse conclusiones generales, clasifiqué los medios de la siguiente forma: medios de difusión nacional y medios regionales. Entre los primeros, hice una segunda división: medios nacionales de corte “progresista” (El País y elDiario.es) y medios de corte “conservador” (ABC y El Mundo). La partición del otro grupo era algo más compleja: venía condicionada por la densidad poblacional de lobos que el último censo oficial le asignaba a la región que cada medio representaba. Así, las publicaciones se distribuyeron en tres clases: medios regionales procedentes de regiones con nula presencia conocida de lobos (Diario de Sevilla y Última Hora, de Mallorca); de regiones con baja o incierta presencia de lobos (La Rioja y La Lanza, de Ciudad Real); y de regiones con alta presencia de lobos (La Voz de Galicia y La Opinión de Zamora). De cada cabecera, extraje todos los textos que aludían al lobo a lo largo de 2021: ataques al ganado, avistamientos, columnas de opinión sobre la prohibición de su caza, etc. Para ese análisis se tuvo en cuenta la participación e intervención de los actores reseñados en las publicaciones, distribuida en las siguientes clases: ganaderos, políticos, cazadores, tribuna del autor, y la agrupación de académicos y ecologistas. En total, sumaban 435 piezas. Únicamente, quedaba analizarlas.

El principal resultado que obtuve fue la reducida presencia de los académicos como actores informativos únicos, es decir, la existencia de textos en que la voz de un académico o ecologista era la única en escucharse. Estos textos suponían en torno a un 11% de la muestra. Por el contrario, los ganaderos representaban el principal grupo informativo en solitario, con 108 piezas. En el resto de los casos, el académico o ecologista tendía a aparecer en un texto como contendiente oral frente a un ganadero o político, reacio al aumento en la protección del lobo. En ocasiones, a esta contraposición de argumentos se le otorgaba un sentido de la equidistancia por parte del periodista, como en el reportaje Cuando el animalista conoció a la víctima de los lobos: “Llegué a tener 600 ovejas y ahora tengo 300, el lobo es un asesino” (Simón, 2021), publicado por El Mundo.

En el seno de los académicos y ecologistas era unánime la decisión a favor de la protección del lobo en el LESRPE, salvo un veterinario de la Universidad de León (Vicente González Eguren), y una bióloga de una Fundación privada (Odile Rodríguez de la Fuente). Aun así, sobre la muestra flotaba una atmósfera contradictoria sobre la falta de consenso incluso existente en la parte de la comunidad académica consultada al respecto del incremento en la protección del lobo.

La colonización de un tema de índole científico y legal por parte de agentes externos a este mundo (políticos y ganaderos, los más populares en la muestra) genera algunos enfoques cuestionables. Por ejemplo, en La Voz de Galicia, la segunda premisa más utilizada para rechazar la prohibición de la caza del lobo es que el lobo podría llegar a ser una amenaza directa para el ser humano. De las 20 veces que este argumento está presente en la muestra, en 16 ocasiones lo hace en las páginas de esta cabecera gallega, incluso a pesar de que La Voz de Galicia publicó un texto, titulado Desmontando diez tópicos del lobo (Gutín, 2021), en que negaba que el lobo pudiese suponer algún peligro para el hombre. El mito del Lobishome atraviesa esta y otras cabeceras, infundiendo terror a los lectores con historias de corredores que temen ejercitarse en la montaña o dando cuenta de ataques al ganado cada vez más cerca de las casas. “Algún día, perderán el miedo y atacarán a ancianos o a niños”, se repite varias veces en la muestra. Un ganadero de toros de lidia, en un texto de ABC, va aún más lejos: «Cuando sientan que los humanos no son una amenaza y pierdan el miedo, en tres o cuatro años, el lobo acabará matando al hombre. Ahí tal vez se den cuenta de la insensatez cometida».

Pese a que la componente de proximidad pudiese constituir un punto de inflexión, y fuese previsible que las cabeceras procedentes de regiones sin lobos o con pocos animales fuesen más favorables al depredador que otras, como La Opinión de Zamora, el trabajo demuestra que, en realidad, el factor definitivo es la tendencia ideológica del medio. Así, son estos últimos (El País y elDiario.es) los únicos en que la aproximación mayoritaria a la prohibición de la caza del lobo no es los ataques al ganado, sino la naturaleza legal de este incremento en su protección, mientras que ambos constituyen el único tipo de medio en que el actor principal no es el ganadero o el político, sino el científico y/o el ecologista. En ninguna otra cabecera de la muestra, salvo en estas, pueden encontrarse todos los enfoques favorables identificados e, incluso entre los enfoques contrarios a la prohibición de la caza, se atisba un matiz simpático al lobo, ya que El País apuesta, como segundo presupuesto, a “La catalogación del lobo como especie cinegética es necesaria para su supervivencia”, un argumento que se disipa en la muestra parcial de La Voz de Galicia, con sólo 5 citas. Esto podría interpretarse como una preocupación, de los medios favorables a la existencia del lobo, ante su desaparición por una supuesta sobreprotección; mientras que los medios contrarios a ella no apelan a mantener su caza para conservarlo, sino para mantenerlo a raya o disminuir sus poblaciones.

Estos resultados podrían señalar uno de los problemas primordiales en el debate sobre la protección del lobo, y es la polarización artificial aventada por algunos sectores (no sólo el ganadero, sino también el que representan las fuerzas políticas conservadoras), que hallan su altavoz en los medios, logrando introducir como ideas motrices del argumentario a favor de la caza del lobo teorías desestimadas por la mayor parte de la comunidad científica. En cambio, los científicos y ecologistas son distribuidos en los gallineros mediáticos, ya que quienes ocupan las primeras filas son los políticos y ganaderos. Esto conlleva el que el constructor del ideario en contra del lobo acabe siendo una organización ganadera o un partido político, pese a que, en el fondo, se trata de una cuestión legal y científica en la que existe una postura unánime o, al menos, mayoritaria a favor de la prohibición de la caza del lobo, por considerarla infructuosa o, incluso, contraproducente.

Sobre lobos e incendios forestales

En Portugal los lobos llevan décadas protegidos y como especie protegida que son, es relevante la investigación científica de los efectos de las actividades humanas sobre su ecología y comportamiento (parques eólicos, incendios, etc.). En España, en cambio, la investigación no ha tenido base científica, y la mayoría de los trabajos han sido dirigidos por las administraciones hacia empresas cuyo único fin era para establecer cuantos lobos se pueden matar por cupos de caza.
 
Os dejamos un artículo publicado en una revista científica internacional por un equipo de investigadores de la Universidad de Oporto, sobre los efectos en lobos de grandes y recurrentes incendios en Portugal, en regiones cercanas a la Sierra de la Culebra.
 
Figura 1. Incendio en la Sierra de la Culebra producido en el año 2009. Puede observarse la distribución en agregados forestales, con lotes bien diferenciados, correspondientes a los distintos eventos de plantación artificial, lo cual lo permite discriminar esa zona de un bosque autóctono y /o una superficie forestal naturalizada. Además, los parches forestales están recorridos por pistas forestales enormes que fragmentan y degradan la cubierta forestal .
 
Según los resultados de este trabajo de investigación, los lobos muestran una alta capacidad de resistencia o resiliencia a los incendios forestales, y los incendios no parecen tener un papel importante ni en la presencia, ni en la selección ni en la reutilización de los hábitats de reproducción de la especie.
 
Las poblaciones de lobos en Portugal persisten y se reproducen en áreas altamente propensas a incendios y sometidas a incendios recurrentes y grandes incendios y no existe una asociación significativa entre desplazamiento de hábitats de cría y aparición de incendios. Sin embargo, la gestión de las superficies quemadas (aperturas de pistas, presencia de humanos en acciones que conlleven cambios significativos en la cubierta vegetal restante, manejo de otras actividades humanas, como ganadería, caza, etc.) en paisajes humanizados puede incrementar la exposición de los lobos y su persecución por la limitación de las condiciones de refugio existentes.
 
Debemos recordar que la Sierra de Culebra es “solo” una “reserva regional de caza” (no es un espacio natural protegido y santuario de fauna) y que en el período 2004-2020 han matado por caza 113 lobos (siendo una “meca del turismo de lobos”, pero el turismo no era incongruente con la caza … ) y eso es una afección directa significativa y prolongada que no ha recibido la suficiente atención mediática.
 
Figura 2. Evolución temporal de los permisos de caza de lobos en la Sierra de la Culebra, un lugar ampliamente divulgado como meca del turismo de lobos pero en el que esta actividad no supuso la reducción en el número de cupos de caza, sino todo lo contrario.
 
Además, La Culebra no es la “reserva de lobos” más importante de España ni tampoco de Europa. Es el cuarto territorio de España en el ranking de densidad de grupos de lobos, muy lejos de varios enclaves de la Cordillera cantábrica (Montaña Oriental Leonesa de Riaño y Mampodre y Montaña Palentina, Ancares leoneses y Saja-Liébana). 
 
Figura 3. Densidades de grupos reproductores de lobos en Castilla y León, según los datos oficiales de la Junta. Debemos reseñar que la densidad per se de lobos, como depredadores apicales, es bajísima (de 12 a 14 grupos por cada 1.000 km2), y que en la propia Castilla y León hay varios territorios, incluso más extensos, con valores de densidad de grupos de lobos significativamente mayores que en la Culebra.
 
Por todo ello, sería recomendable y deseable que “La Sierra de la Culebra” recupere de forma pasiva su cubierta forestal nativa mediante una sucesión vegetal natural, y no volver a recrear el paisaje artificial que ha imperado décadas, dominado de nuevo por las repoblaciones de coníferas de Pinus sp.
 
 
 
 

El lobo vuelve a estar catalogado en Navarra y el Gobierno Foral debe aprobar su plan de recuperación

  • Se ha anulado el Decreto Foral (DF) 254/2019, que creaba el Listado Navarro de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y el Catálogo de Especies Amenazadas, íntegra y definitivamente, al fracasar los recursos de casación del Gobierno Foral.
  • Todas las especies catalogadas con anterioridad al DF 254/2019, que fueron desprotegidas por el Gobierno de Navarra, vuelven a recuperar su figura de protección previa. Así, especies como el lobo, el picamaderos negro, porrón europeo, cuchara común, el sarrio, o el lince, entre otras, vuelven a estar catalogadas en Navarra.
  • Por ello, tanto desde GURELUR como desde ASCEL solicitamos al Ejecutivo Foral la aprobación inmediata de planes de conservación y recuperación de todas las especies catalogadas, en un período no superior a tres años, tal y como exige la legislación vigente, planes que, no obstante, ya llevan más de tres lustros sin ver la luz.

La Ley Foral 2/1993 (derivada de la 4/1989 española) supuso un hito en la protección de la fauna en nuestra Comunidad, al incluir cinco categorías distintas de protección proactiva (“En peligro de extinción”, “Sensibles a la alteración de su hábitat”, “Vulnerables”, “Extinguidas” y “De Interés Especial”), para todas las cuales era obligatoria la redacción y puesta en práctica de planes de conservación y/o recuperación.

Sin embargo, hace 3 años fue aprobado el Decreto Foral 254/2019 que creaba el Listado Navarro de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE navarro) y el Catálogo de Especies Amenazadas, bajo el eufemismo de ‘actualizar’ la situación del Catálogo de Especies Amenazadas, fechado hace al menos 17 años (DF 563/1995 y DF 94/1997). El DF aprobado en 2019 pretendía ser el buque insignia de la conservación de la biodiversidad del Gabinete de Itziar López, pero se invalidó por la burda degradación, cuantitativa y cualitativa, de la normativa de protección ambiental acometida por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno Foral, que eliminó tres categorías de protección del especies en el seno de Catálogo y por ende, al 74% de las especies protegidas (16 especies en la categoría de “Sensibles a la alteración de su hábitat”, 3 especies en la de “Extinguidas” y 77 especies como “De interés especial”), rebajando la protección específica. Eso suponía impedir la puesta en práctica de planes proactivos de conservación y/o recuperación, que eran obligatorios entre 1 y 3 años después de su catalogación del año 1995. De esa manera, el Gobierno Foral quería blanquear una situación ilegal, pero gracias a las acciones judiciales de GURELUR y ASCEL hemos revertido esa situación.

En efecto, para combatir ese despropósito, la asociación navarra GURELUR, con la colaboración de ASCEL interpuso en 2019 un Recurso Contencioso-Administrativo en el Tribunal Superior de Justicia de Navarra contra el Gobierno Foral, porque considerábamos que ese Decreto Foral 254/2019 era manifiestamente ilegal. No se respetaba la ley foral propia, incurría en la vulneración del principio de jerarquía normativa regional, y conllevaba la desprotección y descatalogación de la mayoría de especies de fauna silvestre de nuestra Comunidad.

Tras una primera sentencia favorable (31/03/2021), el Gobierno Foral, de un modo temerario, recurrió formulando sendos recursos de casación. Primero, el Tribunal Supremo inadmitió el Recurso de Casación, mediante Providencia de 28/10/2021, y ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Navarra también rechaza el Recurso de Casación Autonómico, por Auto de 10/02/2022, los cuales se adjuntan. Ambos pronunciamientos, condenando en costas al Gobierno Foral y a anunciar públicamente el fallo en el Boletín Oficial de Navarra , anulan de forma irreversible el Listado y Catálogo Navarro aprobado por el DF 254/2019.

El Ejecutivo Foral ha considerado que la protección de la biodiversidad es un obstáculo frente a la atroz explotación intensiva del territorio navarro para actividades humanas (instalaciones de producción energética –aerogeneradores, huertos solares, etc.–, ganadería, agricultura, caza, urbanismo, etc.), en aras al “desarrollo socioeconómico”, sin reparar en la insostenibilidad de las mismas.

Sirvan estas acciones judiciales para inducir a la reflexión a la ciudadanía navarra, para que conozca las nefastas decisiones que en materia de protección de la biodiversidad que han tomado nuestros responsables públicos en lo que iba a ser el “gobierno del cambio” y se ha quedado en el “gobierno de la desprotección ambiental”. Advertimos que la sociedad civil organizada es la que ha tenido que velar por la conservación de la naturaleza, trabajando denodada y altruistamente por mantener el Catálogo de Especies Amenazadas de Navarra, hasta el punto de tener que acudir a los Tribunales, por la falta de justificación biológica y de base legal en la aprobación del DF 254/2019.

ASCEL y GURELUR consideramos que el actual Gobierno Foral queda invalidado en su cualificación y competencia para proteger y restaurar el estado de conservación desfavorable de la biodiversidad navarra, y por ello, solicitamos al próximo Ejecutivo que tome buena nota de ello, y que no descatalogue a las especies de fauna protegidas, porque lo lícito (y lo ético) es mejorar el marco de protección de las especies, pero no empeorarlo, como pretendía llevar a cabo el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente. Ambas entidades, por último, pedimos a la actual Presidenta de Navarra la depuración de responsabilidades internas y subsidiariamente, los ceses y/o dimisiones pertinentes en el seno del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente.

¿Cuál es el coste ecológico de no tener lobos?

Los lobos mejoran el estado sanitario de la fauna salvaje
Un nuevo estudio científico, elaborado por investigadores afiliados a la Universidad Tecnológica de Michigan (EEUU), ha evaluado de qué forma los lobos seleccionan como presa a los alces (Alces alces americanus) adultos en el interior del Parque Nacional de Isle Royale en función de la edad y la presencia de osteoartritis en los cérvidos
 
!Qué sujetos más increíbles los lobos! solo utilizando como herramienta sus dientes conseguir matar a alces de ese tamaño tan descomunal y jugándose la vida en el intento. !Cómo nos acostumbramos a los prodigios de la naturaleza! !Y qué fácil se pierden funciones ecológicas tan importantes permitiendo matar lobos!
 
Además, ha evaluado cómo la disminución de la mortalidad de alces por los lobos puede favorecer el incremento de esta enfermedad. Para realizar el trabajo han utilizado los registros acumulados de osteoartritis en alces y la depredación lobuna durante un periodo de 33 años.
 
El estudio concluye que la depredación selectiva los lobos desempeña un papel importante en la regulación de la salud de la población de presas como los alces. El descenso en orteartritis que presentaban los alces tras los años de mayor tasas de predación se debe a que los lobos eliminaron preferentemente a los alces afectados con la enfermedad.
 

Estos resultados ponen de manifiesto la relevante contribución e influencia de la depredación de los lobos en la salud de las poblaciones de fauna salvaje (como los ungulados salvajes), lo cual es un argumento más que se puede añadir en contra de los controles letales de lobos (caza, extracciones selectivas, etc.), especialmente en el ruidoso y cuasi ensordecedor debate mediático que existe en la actualidad sobre la protección del lobo en España. 

 

La protección española del lobo es avalada por la Comisión Europea

La petición administrativa para incluir al lobo en toda España en el Catálogo efectuada por ASCEL en 2019 motiva (de momento) su inclusión (para toda España) en el Listado (LESRPE) en 2021.

Aunque esa es una protección de nivel básico, sirve para impedir —por ahora y a todos los efectos— la muerte de cualquier ejemplar (por caza, control, etc.).

Mientras algunos sectores se empeñan en continuar discutiendo inútilmente si este depredador apical clave debe estar protegido o no en el LESRPE, la inclusión de toda la población española del lobo en dicho LESRPE (RD 139/2011), está plenamente justificada no solo en el marco legislativo español, sino que también lo está en el marco normativo superior europeo (Directiva Hábitats 92/43/CEE).

Esa consideración está plenamente justificada según la Comisión Europea, lo cual es una postura común tanto del “Comisario Europeo de Medio Ambiente, Océanos y Pesca” como del “Comisario de Agricultura”.

Esto que figura a continuación es el fragmento extractado de una carta remitida por ambos Comisarios a los Ministros españoles correspondientes (de la “Transición Ecológica” y de “Agricultura”) no hace un mes, a favor de permitir la recuperación del lobo y lograr un estado de conservación “favorable” para esta especie en España, ya que actualmente está en estado “desfavorable/inadecuado“. Y dicho esto por quienes manejan la PAC, dentro de la obligada coherencia de nuestras políticas europeas.