Una política de exterminio del lobo ibérico
La política aplicada por el Gobierno de Cantabria en materia de gestión del lobo ha derivado en la eliminación sistemática de grupos familiares completos, comprometiendo gravemente la viabilidad de la especie en la comunidad y afectando al conjunto de la población ibérica.

Según los datos oficiales del propio Gobierno cántabro, en apenas diez meses se han contabilizado 43 lobos muertos:
- 35 abatidos por Agentes del Medio Natural
- 5 atropellados
- 2 furtiveados
- 1 muerto por enfermedad
Esta cifra ya excede el máximo previsto en el Plan de Gestión, que contemplaba un total de 41 ejemplares.
Hembras reproductoras abatidas y camadas perdidas
ASCEL ha tenido acceso a necropsias que confirman un hecho de extrema gravedad: al menos tres de los primeros lobos abatidos eran hembras recién paridas, algunas, como la que se puede ver más abajo, con las mamas inflamadas de leche. Estas actuaciones han sido denunciadas ante la Fiscalía de Cantabria.
La muerte de estas hembras implica, con alta probabilidad, la pérdida de al menos 11 cachorros, lo que eleva la cifra real a 54 lobos muertos en menos de un año.

Eliminación deliberada de grupos familiares
Cantabria contaba con 23 grupos reproductores, de los cuales 9 eran compartidos con comunidades limítrofes, lo que situaba la población total en torno a 70–90 ejemplares. A la luz de los datos, el Gobierno de Cantabria habría eliminado entre el 60 % y el 77 % de la población, un impacto incompatible con la conservación de una especie protegida.
El análisis espacial de las muertes —recogido en el mapa que acompaña esta información— muestra con claridad que las actuaciones no han sido aleatorias, sino dirigidas a grupos concretos, eliminados en su totalidad.
Zonas especialmente afectadas

- Cuenca del Besaya
Se ha abatido una hembra que había parido siete cachorros, junto con otros cuatro machos y dos hembras jóvenes. En total, 14 lobos muertos, incluidos los cachorros. En la zona solo existían dos grupos: Tejas-Dobra (de reciente colonización) y Montequemado, que no se había reproducido en 2024.
- Zona del Saja
Muerte de un macho reproductor, una hembra con cuatro fetos, otra hembra adulta de siete años y tres machos más: 10 lobos muertos, todos ellos pertenecientes probablemente al mismo grupo familiar (Río Los Vados).
- Campoo-Los Valles
11 lobos abatidos, además de 3 atropellados y 2 furtiveados. Esta comarca contaba con tres grupos reproductores, que muy probablemente han sido eliminados por completo.
- San Pedro del Romeral
Abatidos tres ejemplares, más uno muerto por enfermedad. Todo apunta a la desaparición del grupo reproductor existente en la zona.
- Otros casos
Se suma la muerte de otra hembra recién parida en Cabezón de la Sal, presumiblemente la hembra reproductora del grupo de Cabuérniga, y una hembra dispersante en el límite con el Valle de Carranza (Euskadi).
Un modelo de gestión contrario a la ciencia
En apenas diez meses, el Gobierno de Cantabria ha llevado a cabo una política basada exclusivamente en la matanza de lobos, eliminando grupos familiares enteros y desoyendo deliberadamente el conocimiento científico actual sobre conservación y coexistencia.
Este exterminio del lobo en Cantabria no solo vulnera cualquier criterio técnico de gestión, sino que pone en riesgo la viabilidad de la población ibérica en su conjunto, mientras continúan pendientes decisiones judiciales clave.
ASCEL seguirá denunciando estas actuaciones por todas las vías legales y sociales posibles, en defensa de la protección real, efectiva e incondicional del lobo ibérico.

