Los lobos no son de nadie

Al arrancar este 2018 comprobamos que aparecemos retratados como taimado grupo de presión, que impide a otros obtener los lobos que necesitan. Una entrada en la web de FAPAS titulada “El lobo es mío” aporta información falsa, relativa al funcionamiento de la representación de los grupos conservacionistas en el Comité Consultivo del Plan de Gestión del Lobo en Asturias.

Dicho comité consultivo, recuérdese el subrayado, incluye un vocal representante de “las entidades conservacionistas”, así como un suplente (Boletín Oficial del Principado de Asturias Nº 165 de 2003, del jueves 17 de julio). Esta es una propiedad al parecer emergente en los distintos procesos de participación pública, ya sea en planes de gestión de especies, actividades (e.g. caza), o espacios protegidos (e.g. PN Picos de Europa): los conservacionistas disponen de un único representante, que es elegido entre los candidatos de las entidades habilitadas para presentarlos.

Durante más de 13 años (4 de Febrero de 2004 a 3 de Mayo de 2017), el miembro de ASCEL, Alberto Fernández Gil, desempeñó la representación de los conservacionistas ante el comité presidido por la administración asturiana. El suplente de Alberto en el comité era Fructuoso Pontigo Concha, de la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies. En mayo de 2017 las entidades conservacionistas decidimos, no sin discusión, dejar de participar temporalmente en el comité, por considerarlo mera propaganda de la participación pública. Hasta ese momento, los conservacionistas acudíamos al comité con una postura común, discutida antes de cada convocatoria, y defendida por Alberto Fernández Gil. Los asuntos sobre los que informamos al comité, y sobre los que defendimos posturas, se centraron esencialmente en la oposición a las continuas medidas de gestión letal, inútiles, crueles, e injustificadas. Un breve repaso a la actualidad ambiental en Asturias mostrará a cualquier persona interesada que la administración asturiana no hace caso a nuestras propuestas. Dado que el comité es consultivo, sólo nos queda combatir esas decisiones fuera de él, y en ello nos empeñamos.

En el citado comité, y mediante el mismo procedimiento seguido en otros asuntos relativos al Plan de Gestión, se trató el asunto que al parecer motiva los azotes de FAPAS a ASCEL. Es falso por tanto que sea la postura de Alberto Fernández la que impidió a FAPAS tener “sus lobos”; es falso que fuese la postura de las entidades conservacionistas. Las decisiones sobre gestión de lobos en Asturias las toma el Gobierno del Principado. Prueba de ello es que en la actualidad parece desarrollarse un proyecto de captura y marcaje de lobos en Asturias, sobre el cual las entidades conservacionistas no hemos recibido información ni hemos sido consultadas.

Una cuestión a discutir sería por qué a las entidades conservacionistas representadas en el comité no nos gustó el proyecto para el que pidió autorización FAPAS a la administración asturiana. Discutir esas cuestiones es obviamente posible: tiene que dirigirse FAPAS a los conservacionistas, idealmente sin insultar previamente. Así mismo nos parecería interesante también saber por qué la administración asturiana presenta ante el comité unos proyectos de captura y marcaje, y tramita otros independientemente del mismo. Quizás aprenderíamos los conservacionistas algo acerca de cómo, a quién y por qué autoriza la administración las actividades en el medio natural.

Por lo demás, en su portal de Internet FAPAS muestra una marcada antipatía por Alberto Fernández Gil, y tampoco parece ser muy fan de Javier Naves Cienfuegos, ambos socios de nuestra ONG. Toda vez que nuestros estatutos no recogen la obligación de caerle bien a todo el mundo, ni parece que sea ese un objetivo demandado por los asociados, no entraremos a batallas personales estériles. En todo caso, nos parece difícil conjugar el desazón de FAPAS por la decisión de la Administración asturiana de no autorizar su proyecto, con el tremendo interés mostrado por la denominación contractual de unos profesionales. Quizás piense FAPAS que las etiquetas de unos u otros determinan quién puede estudiar biología, quién puede llevar a cabo investigación.

Seguimos; tenemos enfrente cosas importantes por hacer, frente a entidades e individuos que se están llevando a los lobos por delante.

La Directiva Hábitats no será revisada

El pasado mes de mayo la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León (JCyL) anunció una visita de representantes de la Comisión Europea1, destinada a revisar a la baja el estatus de protección del lobo al sur del río Duero. Dicha revisión, anunciaban, sería respuesta a los daños causados a explotaciones ganaderas de Ávila y Salamanca.

En ASCEL nos movilizamos para estar presentes en la reunión con los representantes de la Comisión Europea, ya que nos constaba que asistirían otros agentes “interesados” en el aparente conflicto entre lobos y ganadería. Contactamos con las dos instituciones mencionadas, así como con el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente2, también implicado en el evento. Ecologistas en Acción y WWF (vocales de las ONG conservacionistas en la Mesa del Lobo de la JCyL) apoyaron nuestra presencia en el encuentro.

La visita de los representantes de la Comisión Europea estaba prevista para el 23 de octubre. Tuvimos que esperar hasta el 18 para obtener respuesta por parte de la JCyL, no sin antes advertir que la ausencia de respuesta a tres escritos registrados merecía ser puesta de manifiesto públicamente. Quizás la habitual contestación judicial de ASCEL a la gestión de los lobos por parte de la JCyL, así como nuestra labor durante casi diez años en el Comité Consultivo del anterior Plan de Gestión, hayan tenido algo que ver.

En la reunión pudimos intervenir en apenas dos ocasiones, debido al formato del evento y al elevado número de participantes (principalmente alcaldes y representantes agro-ganaderos). Nos llamó la atención la homogeneidad entre los asistentes, derivada de que los alcaldes no parecían participar como representantes de todos los ciudadanos de sus municipios, sino como ganaderos. A pesar de ello, entregamos la documentación preparada para la ocasión3, 4 a los representantes de las instituciones participantes.

La conclusión más importante que sacamos de la reunión, así como de un intercambio informal posterior con el director de Capital Natural de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, es que una revisión del estatus del lobo al sur del Duero – es decir, una revisión de la Directiva Hábitats – no estaba sobre la mesa, y que la Junta debería hacer más esfuerzos en propiciar la coexistencia entre el lobo y los humanos. Asimismo, trasladamos nuestras reservas sobre los mecanismos de flexibilización de la Directiva Hábitats que algunas administraciones regionales españolas sugieren, a la vista de la ausencia de acreditación y justificación de las derogaciones puntuales de dicha Directiva en las que se incurre cada vez que se mata un lobo por daños a la ganadería.

Confiamos en que el dialogo en pro de la conservación del lobo se traduzca en que las administraciones regionales españolas cumplan todas por igual la Directiva Hábitats. Velaremos por un cumplimiento estricto de la Directiva, porque sólo así se puede asegurar el cumplimiento de los objetivos por los que fue aprobada.

1- Dirección General de Medio Ambiente.
2- Subdirección General de Medio Natural.
3- Incompatibilidad de la caza y los controles de población con los mandatos legales.
4- La gestión de grandes carnívoros vs. su importancia en los ecosistemas.

Una invitación indecente

Hace unas semanas tuvimos conocimiento de que el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) estaba organizando unas jornadas sobre el lobo, patrocinadas por la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Gobierno del Principado de Asturias. El 14 de Octubre recibimos una invitación formal del RIDEA, indicando que para el 30 de noviembre estaba prevista “una mesa redonda sobre la perspectiva conservacionista del conflicto”.

La invitación incluía el contexto del evento; citamos textualmente:

El paulatino crecimiento de la población de lobo de los últimos años y el avance de sus áreas de campeo y cría desde los territorios más naturalizados hacia los espacios urbanos y periurbanos de la región, nos obligan a reflexionar sobre las estrategias de gestión de una especie cuya relación con el hombre a lo largo de la historia fue casi siempre conflictiva.

Desde un punto de vista biogeográfico y socioeconómico nos encontramos, por una parte, ante una relación de coexistencia compleja y conflictiva entre un gran depredador y los intereses de los territorios y comunidades rurales – que hasta ahora han sido las principales afectadas por la depredación del lobo a los rebaños – en una región eminentemente ganadera y, por otra, ante una realidad actual que nos sitúa ante proceso expansivo que hace que el lobo llegue a merodear por los bordes de las aldeas, villas, e incluso ciudades, lo que abre un escenario inédito en la relación de la sociedad con la especie.

Desde un punto de vista ecológico el lobo es una especie de interés naturalístico, oportunista, con gran capacidad de adaptación a distintos hábitats, que forma parte de algunos ecosistemas de la región y que goza de un status legal de protección y gestión orientada a la conservación de sus poblaciones y hábitats.

Y desde un punto de vista social es objeto de aprecio divergente: por una parte, es alabado y ensalzado por amplios sectores de la población urbana y, por otra y por lo general, es denostado y temido por los habitantes del medio rural vinculados a la cría de ganado que padecen las consecuencias más negativas del conflicto.

Esa compleja realidad que se entreteje sobre el lobo, con repercusiones de carácter conservacionista, político, patrimonial, cultural, ecológico, económico, biogeográfico y social nos obliga inevitablemente a buscar soluciones y formas de actuación ante un conflicto que conviene gestionar con rigor para garantizar la conservación del lobo, evitar los riesgos inherentes a su expansión y dar proyección de futuro a las prácticas de la ganadería extensiva en Asturias.

Desde ASCEL diríamos que ante semejante ensayo, no hay necesidad de mesas redondas. Todo está ya claro: la demografía y etología de la especie; el diagnostico económico, e incluso el estudio sociológico del conflicto. No es necesaria por tanto nuestra participación. No obstante, por nuestra vocación de participación pública1, hemos trasladado a los promotores de las jornadas consideraciones encaminadas a eliminar sesgos y manifestaciones irresponsables, como paso previo a considerar nuestra participación.

A continuación presentamos algunos de esos argumentos:

  • Llama la atención en la invitación que en “la perspectiva conservacionista”, título del bloque al que nos invitan, participarían únicamente algunas entidades a priori conservacionistas. Da la impresión de que la administración es ajena a la responsabilidad de conservar la especie.
  • En los años que llevamos participando en diferentes foros, no habíamos leído manifestaciones similares, apuntando hacia riesgos de accidentes para las personas por la presencia de lobos en nuestro territorio. Esas referencias a cambios de comportamiento de los lobos, cuyo fundamento desconocemos, sumadas al uso de términos como “riesgos inherentes a su expansión” o “temido por habitantes”, y desembocando en la descripción de “un escenario inédito”, parece que pretenden trasladar miedo y desasosiego, inaceptables por irresponsables desde entidades públicas.
  • Participar en unas jornadas que nacen con semejante planteamiento supondría vulnerar la vocación de nuestra asociación: no queremos ser partícipes de un evento que parece dirigido a dar salida a desinformación, cuando no meras manipulaciones, que únicamente pueden servir para tensar más aún el clima negativo alrededor de la especie en particular y la conservación de la naturaleza en general.

1- Hemos participado en los Comités Consultivos de los Planes de Gestión del Lobo tanto en el Principado de Asturias como en Castilla y León, así como en innumerables foros de distinta naturaleza.

Pedimos información sobre batidas en Asturias

Ante evidencias de que se están llevando a cabo batidas contra los lobos en Asturias, las entidades conservacionistas representadas en el Comité Consultivo del Plan de Gestión hemos solicitado a la administración del Principado información que debiera ser compartida rutinariamente con dicho comité.

Hemos pedido información sobre el número de lobos matados en controles desde diciembre pasado. Solicitamos conocer también si han sido abatidos lobos con autorizaciones excepcionales, en las que haya participado personal ajeno a los agentes medioambientales. En caso de que así haya sido, solicitamos detalles sobre las medidas preventivas puestas en marcha para evitar la predación sobre ganado, así como la evaluación de las mismas.

Pretendemos así tener información para evaluar si los controles realizados, ya sean ordinarios o excepcionales, tienen justificación técnica y/o social, y si se ajustan a las motivaciones contempladas en los mandatos legales.

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Encuentro con los socios 2016

El pasado fin de semana tuvieron lugar en Cervera de Pisuerga (Palencia) la asamblea y el encuentro anual de los socios de ASCEL. Repartido en dos sesiones, o más si incluimos comidas y cervezas, el encuentro busca recabar las ideas de socios y simpatizantes sobre el funcionamiento presente y futuro de la asociación.

No será una sorpresa leer que dedicamos buena parte del tiempo a discutir cómo mejorar la defensa jurídica de los lobos ibéricos.

Desde la directiva queremos agradecer a los socios el esfuerzo de desplazarse, algunos desde muy lejos, para mejorar el funcionamiento de ASCEL.  Creemos que estos encuentros previos a las asambleas suponen una mejora notable a la dinámica de asambleas formales.

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