¿A quién molesta ese científico lobero?

El título de esta entrada es una traducción más que libre del reportaje aparecido recientemente en el medio estadounidense The New York Times Magazine, titulado en el original Who’s Afraid of the Big Bad Wolf Scientist?

Lo divulgamos aquí tanto por su contenido, como por su calidad periodística. Sobre la segunda, destacar que mirando desde España sorprende el tratamiento exhaustivo, en el que se entrevista a todas las partes con una mirada crítica, y en el que se requiere y revisa la correspondencia entre los empleados públicos implicados. Sobre el primero, baste decir que el conocido investigador de grandes carnívoros Rob Wielgus ha perdido su trabajo en la Washington State University por publicar sus investigaciones, y defenderlas pública y notoriamente.

El origen de la disputa con los poderes fácticos de la industria cárnica y las administraciones es un artículo científico, publicado en la revista PLOS ONE, y titulado Effects of Wolf Mortality on Livestock Depredations (Efectos de la mortalidad de lobos sobre la depredación al ganado).

Esencialmente el artículo describe efectos contra-esperados en el contexto del “manejo de vida salvaje” americano: la muerte de lobos en descastes implicó mayor predación sobre ganado en años sucesivos, efecto que los autores achacaron a la debilitación de los grupos familiares. Nada muy sorprendente conociendo la biología de los lobos. Quizás no debería sorprender la encarnizada respuesta, conocido el escenario de grupos de presión, intereses ocultos, y corrupción (hay quién le llama “política” a ese conjunto; aquí nos resistimos).

Dada la extensión y profundidad del original, y lo turbio y complejo del asunto, no nos planteamos hacer aquí una reseña. Recomendamos encarecidamente la lectura del original. Conociendo maniobras como estas, quizás estemos más atentos cuando ocurran en España. Porque también ocurren.

El Defensor del Pueblo Vasco recomienda al Gobierno Vasco incluir al lobo en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas

ASCEL, junto con otros veintiséis colectivos liderados por el Grupo Lobo de Euskadi, lleva varios años solicitando la inclusión del lobo en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora, Silvestre y Marina; es decir, en el listado regional de especies protegidas de dicha comunidad autónoma.

Para iniciar ese trámite legal, la normativa demandaba una solicitud administrativa, así como un informe de justificación técnico-legal sobre la situación de la población del lobo en el País Vasco. Dicho informe justifica que el estado demográfico del lobo en el País Vasco debería implicar su inclusión en el Catálogo, dada la extinción virtual de grupos reproductores en los últimos años, tanto en Bizkaia como en Álava. Los últimos acontecimientos conocidos se saldaron con la erradicación a principios del año 2016 de un grupo familiar asignado a Euskadi, con el permiso de la Diputación Foral de Bizkaia, y con el conocimiento y la responsabilidad de que se trataba del último grupo de lobos de Euskadi.

Tras no obtener respuesta adecuada por parte del Gobierno Vasco, el Grupo Lobo de Euskadi presentó una queja al Defensor del Pueblo Vasco (Ararteko) en 2016.

A finales del pasado año 2017, el Ararteko resolvió dicha queja emitiendo un informe en el que daba al Gobierno Vasco las siguientes recomendaciones:

a) Que se resuelva, a la mayor brevedad, la solicitud de inclusión de la población del lobo (Canis lupus) en el catálogo vasco de especies amenazadas, conforme al procedimiento que recoge el artículo 50 del Decreto Legislativo 1/2014, de 15 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Conservación de la Naturaleza del País Vasco.

b) Que para tomar esa decisión se deberá tener en cuenta el régimen de protección del lobo recogido en el Convenio de Berna y en la Directiva Hábitats, las obligaciones de vigilancia y control que de ellos derivan, así como el actual estado de conservación de esta especie, tanto en su área de distribución natural como a nivel local en el País Vasco.

Por todo lo anterior, instamos al Gobierno Vasco a atender a las recomendaciones del Defensor del Pueblo Vasco; a dejar de mirar para otro lado, e incluir al lobo en el País Vasco en la categoría de “En Peligro de Extinción”. Si el lobo, dado su estado demográfico en esta comunidad autónoma, no es merecedor de dicha consideración legal, el compromiso del Gobierno Vasco (y también de las Diputaciones Forales) con la conservación de la biodiversidad es papel mojado, y su voluntad por el cumplimiento de la legislación vigente una quimera sin precedentes.

Es lamentable que tengamos que ser algunas ONG conservacionistas formadas por voluntarios las que solicitemos la protección de los lobos, mientras empleados públicos de la administración y cargos políticos del Gobierno desatienden sus funciones, y sus obligaciones marcadas por la normativa vigente. La protección de los lobos es una obligación legal, como recuerda el “Ararteko”, además de ecológica y ética; más aún si cabe en una región que lleva décadas siendo la barrera oriental a la recuperación del área de distribución histórica de la población ibérica de lobos.

¿Cuántas explotaciones ganaderas se protegen matando lobos?

Un articulo científico recientemente publicado estudia el uso de métodos letales como herramienta de gestión de lobos, en lugares donde hay predación sobre ganado; concretamente en Michigan (EE.UU.) entre 1998 y 2014.

Entre sus conclusiones principales destaca que matar lobos para prevenir daños a la cabaña ganadera no es efectivo. Este resultado ya no es sorprendente porque existen trabajos previos advirtiendo dicho patrón, pero el estudio añade que en el mejor de los escenarios la gestión letal – sacrificar lobos – puede llegar a librar de la predación temporalmente a una explotación o explotaciones en un área concreta, pero a costa de perjudicar a explotaciones colindantes. Ni siquiera el control de ejemplares de lobos sería por tanto gestión efectiva para evitar predación sobre ganado en un entorno socio-económico homogéneo, que incluya diversas explotaciones ganaderas.

El artículo referido se añade a las evidencias que desacreditan la gestión letal de lobos como medida de prevención de la predación sobre ganado. Estas prácticas de descaste son, junto a la caza reglada, utilizadas por las distintas administraciones autonómicas españolas sin evaluar su efectividad. Se diría que más que gestionar un supuesto problema se persiguen meros réditos electorales. Por todo ello, una gestión efectiva y adaptativa, legalmente validable en países europeos regidos por el Convenio de Berna y la Directiva Hábitats, debe pasar por priorizar la prevención como herramienta de gestión.

La Directiva Hábitats no será revisada

El pasado mes de mayo la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León (JCyL) anunció una visita de representantes de la Comisión Europea1, destinada a revisar a la baja el estatus de protección del lobo al sur del río Duero. Dicha revisión, anunciaban, sería respuesta a los daños causados a explotaciones ganaderas de Ávila y Salamanca.

En ASCEL nos movilizamos para estar presentes en la reunión con los representantes de la Comisión Europea, ya que nos constaba que asistirían otros agentes “interesados” en el aparente conflicto entre lobos y ganadería. Contactamos con las dos instituciones mencionadas, así como con el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente2, también implicado en el evento. Ecologistas en Acción y WWF (vocales de las ONG conservacionistas en la Mesa del Lobo de la JCyL) apoyaron nuestra presencia en el encuentro.

La visita de los representantes de la Comisión Europea estaba prevista para el 23 de octubre. Tuvimos que esperar hasta el 18 para obtener respuesta por parte de la JCyL, no sin antes advertir que la ausencia de respuesta a tres escritos registrados merecía ser puesta de manifiesto públicamente. Quizás la habitual contestación judicial de ASCEL a la gestión de los lobos por parte de la JCyL, así como nuestra labor durante casi diez años en el Comité Consultivo del anterior Plan de Gestión, hayan tenido algo que ver.

En la reunión pudimos intervenir en apenas dos ocasiones, debido al formato del evento y al elevado número de participantes (principalmente alcaldes y representantes agro-ganaderos). Nos llamó la atención la homogeneidad entre los asistentes, derivada de que los alcaldes no parecían participar como representantes de todos los ciudadanos de sus municipios, sino como ganaderos. A pesar de ello, entregamos la documentación preparada para la ocasión3, 4 a los representantes de las instituciones participantes.

La conclusión más importante que sacamos de la reunión, así como de un intercambio informal posterior con el director de Capital Natural de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, es que una revisión del estatus del lobo al sur del Duero – es decir, una revisión de la Directiva Hábitats – no estaba sobre la mesa, y que la Junta debería hacer más esfuerzos en propiciar la coexistencia entre el lobo y los humanos. Asimismo, trasladamos nuestras reservas sobre los mecanismos de flexibilización de la Directiva Hábitats que algunas administraciones regionales españolas sugieren, a la vista de la ausencia de acreditación y justificación de las derogaciones puntuales de dicha Directiva en las que se incurre cada vez que se mata un lobo por daños a la ganadería.

Confiamos en que el dialogo en pro de la conservación del lobo se traduzca en que las administraciones regionales españolas cumplan todas por igual la Directiva Hábitats. Velaremos por un cumplimiento estricto de la Directiva, porque sólo así se puede asegurar el cumplimiento de los objetivos por los que fue aprobada.

1- Dirección General de Medio Ambiente.
2- Subdirección General de Medio Natural.
3- Incompatibilidad de la caza y los controles de población con los mandatos legales.
4- La gestión de grandes carnívoros vs. su importancia en los ecosistemas.

NO a debilitar la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad

El Partido Popular insiste en su intención de debilitar el control de las especies invasoras. Más concretamente, pretende crear agujeros legales por los que colar aquellas invasoras de interés para algunos grupos de presión, relegando así el interés general y la conservación de la naturaleza.

Ante la nueva intentona, en forma de Proposición de Ley de modificación de la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, investigadores, sociedades científicas y organizaciones ambientales han suscrito un manifiesto argumentando el rechazo contundente a la debilitación de la normativa ambiental.

Desde ASCEL hemos suscrito dicho manifiesto, respondiendo a la iniciativa que nos traslada SEO / Birdlife.

Actualización (2017.11.08 09:00): ya conocemos los resultados de la votación en el Congreso; la modificación de la ley se ha aprobado con 263 votos a favor de PP, PSOE, Ciudadanos, PNV/EAJ, PDCat, Grupo Mixto, etc. y 78 votos en contra (Unidos Podemos). Otro paso atrás en conservación de la naturaleza; otro paso atrás del interés general frente a los intereses sectoriales y corto-placistas.

Una invitación indecente

Hace unas semanas tuvimos conocimiento de que el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) estaba organizando unas jornadas sobre el lobo, patrocinadas por la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Gobierno del Principado de Asturias. El 14 de Octubre recibimos una invitación formal del RIDEA, indicando que para el 30 de noviembre estaba prevista “una mesa redonda sobre la perspectiva conservacionista del conflicto”.

La invitación incluía el contexto del evento; citamos textualmente:

El paulatino crecimiento de la población de lobo de los últimos años y el avance de sus áreas de campeo y cría desde los territorios más naturalizados hacia los espacios urbanos y periurbanos de la región, nos obligan a reflexionar sobre las estrategias de gestión de una especie cuya relación con el hombre a lo largo de la historia fue casi siempre conflictiva.

Desde un punto de vista biogeográfico y socioeconómico nos encontramos, por una parte, ante una relación de coexistencia compleja y conflictiva entre un gran depredador y los intereses de los territorios y comunidades rurales – que hasta ahora han sido las principales afectadas por la depredación del lobo a los rebaños – en una región eminentemente ganadera y, por otra, ante una realidad actual que nos sitúa ante proceso expansivo que hace que el lobo llegue a merodear por los bordes de las aldeas, villas, e incluso ciudades, lo que abre un escenario inédito en la relación de la sociedad con la especie.

Desde un punto de vista ecológico el lobo es una especie de interés naturalístico, oportunista, con gran capacidad de adaptación a distintos hábitats, que forma parte de algunos ecosistemas de la región y que goza de un status legal de protección y gestión orientada a la conservación de sus poblaciones y hábitats.

Y desde un punto de vista social es objeto de aprecio divergente: por una parte, es alabado y ensalzado por amplios sectores de la población urbana y, por otra y por lo general, es denostado y temido por los habitantes del medio rural vinculados a la cría de ganado que padecen las consecuencias más negativas del conflicto.

Esa compleja realidad que se entreteje sobre el lobo, con repercusiones de carácter conservacionista, político, patrimonial, cultural, ecológico, económico, biogeográfico y social nos obliga inevitablemente a buscar soluciones y formas de actuación ante un conflicto que conviene gestionar con rigor para garantizar la conservación del lobo, evitar los riesgos inherentes a su expansión y dar proyección de futuro a las prácticas de la ganadería extensiva en Asturias.

Desde ASCEL diríamos que ante semejante ensayo, no hay necesidad de mesas redondas. Todo está ya claro: la demografía y etología de la especie; el diagnostico económico, e incluso el estudio sociológico del conflicto. No es necesaria por tanto nuestra participación. No obstante, por nuestra vocación de participación pública1, hemos trasladado a los promotores de las jornadas consideraciones encaminadas a eliminar sesgos y manifestaciones irresponsables, como paso previo a considerar nuestra participación.

A continuación presentamos algunos de esos argumentos:

  • Llama la atención en la invitación que en “la perspectiva conservacionista”, título del bloque al que nos invitan, participarían únicamente algunas entidades a priori conservacionistas. Da la impresión de que la administración es ajena a la responsabilidad de conservar la especie.
  • En los años que llevamos participando en diferentes foros, no habíamos leído manifestaciones similares, apuntando hacia riesgos de accidentes para las personas por la presencia de lobos en nuestro territorio. Esas referencias a cambios de comportamiento de los lobos, cuyo fundamento desconocemos, sumadas al uso de términos como “riesgos inherentes a su expansión” o “temido por habitantes”, y desembocando en la descripción de “un escenario inédito”, parece que pretenden trasladar miedo y desasosiego, inaceptables por irresponsables desde entidades públicas.
  • Participar en unas jornadas que nacen con semejante planteamiento supondría vulnerar la vocación de nuestra asociación: no queremos ser partícipes de un evento que parece dirigido a dar salida a desinformación, cuando no meras manipulaciones, que únicamente pueden servir para tensar más aún el clima negativo alrededor de la especie en particular y la conservación de la naturaleza en general.

1- Hemos participado en los Comités Consultivos de los Planes de Gestión del Lobo tanto en el Principado de Asturias como en Castilla y León, así como en innumerables foros de distinta naturaleza.