El TSJ de Castilla y León anula los cupos de lobos 2011-2012

A mediados de 2012, ASCEL tramitó un recurso ante la asignación de cupos de lobos por la Dirección General del Medio Natural de la Junta de Castilla y León. El pasado 6 de octubre, el Tribunal Superior de Justicia de esa comunidad autónoma nos dio la razón, a través de una sentencia que anula la correspondiente resolución (del 26 de septiembre de 2011).

Entendíamos entonces que la resolución de los cupos – es decir, cuantos lobos se matan aquí y allá – no se ajustaba a la legislación vigente. Entonces la Junta de Castilla y León desestimó nuestro recurso de alzada, ante lo que optamos por la vía judicial. Y por esa vía la administración de Castilla y León recibe la enésima reprobación de la Justicia en asuntos medioambientales.

En un mundo ideal, las administraciones públicas encargadas de conservar la naturaleza no utilizarían los recursos públicos – derivados de los impuestos que pagamos – en batallas legales para incumplir la normativa vigente. En un mundo ideal los ciudadanos y contribuyentes no tendríamos que dedicar esfuerzos a fiscalizar la actividad de esos responsables públicos.

En el mundo real, del que seguramente leéis estos días, nos tenemos que dedicar a estas batallas que, además, no ayudan a los 63 lobos abatidos en la temporada de caza mencionada. Sólo podemos esperar que los gestores de la Junta de Castilla y León recapaciten, y velen mejor por la naturaleza y los recursos públicos.

La caza no mejora la tolerancia hacia los cazados

La idea expresada en el título no es particularmente sorprendente desde el sentido común; no obstante, el sentido común no es estable, y debe ser contrastado por ciencia.

Una de las razones para promover “gestión cinegética” de lobos es que la oportunidad de cazarlos proporcionaría argumentos conservacionistas incluso a aquellos sectores sin sensibilidad o conocimientos previos. Algo así como “si podemos matar unos cuantos, protestaremos menos”. Y no pocos implicados en la gestión de los lobos abrazaron esa modalidad de conservación sonriente.

http://en.wikipedia.org/wiki/File:Caccia-lupo.jpg#/media/File:Caccia-lupo.jpg
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Acaba de publicarse un artículo científico cuestionando esa idea, a partir de datos recogidos en Wisconsin (USA). No podemos proporcionar aquí acceso al artículo completo, aunque sí al extracto divulgativo elaborado por la institución a la que pertenecen algunos de los autores. En esencia, las primeras impresiones apuntan a que la tolerancia hacia los lobos disminuyó – especialmente entre cazadores – a pesar de existir la posibilidad de cazarlos. Es de esperar de todas formas que aparezcan estudios a más largo plazo y con mayor tamaño de muestra.

Los estudios sociológicos se consideran importantes en biología de la conservación desde la definición de la disciplina. Esos estudios serán los responsables de aclarar, de forma contrastable y repetible, qué efectos sociales podemos esperar de las medidas de gestión. Esperemos que vayan sustituyendo a las meras asunciones.

Los “controles” de lobos en Asturias pueden ser ilegales

Además de ser éticamente deplorables y constituir una chapuza en gestión de conflictos, los controles de población de lobos en Asturias carecen de cobertura legal.

Ese es el aviso que los conservacionistas hemos trasladado a la administración asturiana. Es además un descuido generalizado entre los empleados de la misma considerar que una resolución justifica los controles. No es así; las resoluciones – del nivel que sean – deben estar apoyadas en la normativa vigente, la cual es de obligado conocimiento antes de pegar tiros.

El Gobierno de Asturias seguirá matando lobos en época de cría

Cuando las administraciones públicas se convierten en el principal problema de una especie, la tarea de conservar y educar se pone muy, muy difícil. Es el caso del lobo en España en general, y en Asturias en el más reciente particular.

Hace unos días la administración asturiana, en manos del PSOE y dirigida por el Presidente Javier Fernández, aprobó un mal llamado “plan de gestión”, una tapadera muy poco discreta para seguir sin hacer el trabajo encomendado de gestionar, y para seguir matando lobos. Ahora da un paso más y se coloca al frente de las aberraciones ambientales, extendiendo la persecución a los lobos a la época de cría (nota de prensa de los grupos conservacionistas en Asturias).

Las fechas hacen pensar que el Gobierno de Asturias planea obtener réditos electorales matando fauna autóctona; fauna protegida por directivas europeas que inyectan fondos agro-ambientales en la región. ¿Habrá algún actor político con el coraje suficiente para plantear alternativas?

El nuevo plan y la vieja gestión del lobo en Asturias: un despropósito

El mismo día que la administración de Asturias anuncia la aprobación del nuevo plan de gestión del lobo, aparece en prensa la imagen de un lobo ejecutado y colgado en una carretera del concejo de Lena.

Quizá sea un mensaje para celebrar la aprobación del plan de gestión. Lamentablemente, ilustra cómo se trata a la fauna en Asturias, y que el nuevo plan no hace sino empeorar la situación. Tanto la aprobación del plan como la imagen de Lena son un síntoma del esperpento en que se ha convertido la gestión de la fauna en Asturias, y de la consideración que algunos ciudadanos tienen de ella.

El Principado ha aprobado finalmente un documento que pasará a la historia de la normativa de gestión y conservación de la naturaleza en nuestro país: ha despreciado los mínimos de respeto y compostura en cuanto a información, transparencia y trato a los representantes de los grupos conservacionistas; permitirá a los cazadores matar lobos sin que la especie sea cinegética; mantiene las “áreas libres” de lobos – en las que impide la presencia de la especie aunque ésta no genere daños- y sigue manteniendo los controles de población aún cuando no existen criterios técnicos que los avalen, ni menos científicos o éticos.

Por un lado, los cazadores en Asturias desarrollan una actividad de ocio, por definición, y no están habilitados profesionalmente para hacer controles de población. No tienen cobertura legal para desarrollar otras actividades no contempladas ni en la Ley de Caza ni en su licencia. Matar lobos en Asturias no compete a los cazadores porque, de mano, la especie no está catalogada como cinegética. Además, podrán matar ejemplares, pero lo harán al azar, sin saber si esos lobos abatidos han estado involucrados en episodios de predación sobre ganado, lo cual es una cuestión esencial. Todo muy profesional.

Por otro lado y al mantener la administración asturiana las zonas de exclusión, los lobos no habitan ni se les espera en un tercio del territorio; sin embargo ese tercio del territorio también es receptor de las ayudas agro-ambientales de la Unión Europea; ayudas que no llegan como un cheque en blanco, sino que implican como su nombre indica contrapartidas ambientales.

Para que las normativas sean lo más justas posibles han de estar motivadas, y han de ser comprensibles para los ciudadanos. La norma recién aprobada no está motivada por argumentos técnicos ni científicos, y no es ética. No será además social si no resuelve el dilema entre subvenciones (pagadas por todos) y compensaciones por predación sobre ganado (cobradas por pocos), favoreciendo la falta de profesionalidad y la picaresca.

En definitiva, el documento avalado y aprobado ayer por el parlamento asturiano es una norma con tantas perversiones que parece más un caso de ficción que una realidad que facilite la convivencia entre ciudadanos y el respeto por la naturaleza.

¿Cuántos lobos ha matado la administración asturiana?

Hoy 19 de  marzo de 2015 expiraba el último programa de control de población de lobos en Asturias.

Las entidades conservacionistas representadas en el Comité Consultivo del Plan de Gestión del Lobo en Asturias hemos solicitado conocer:

1- El número de ejemplares abatidos o retirados de la naturaleza en la región desde enero de 2014 hasta el 19 de marzo de 2015. Pedimos así mismo conocer el sexo y edad de los ejemplares abatidos.

2- Fechas y Zonas de Gestión en las que se han abatido o retirado cada uno de los ejemplares.

3- Número de ejemplares (y fechas y zonas) muertos en Asturias por otras causas (accidentes, atropellos, furtivismo etc.) entre enero de 2014 y marzo de 2015.

Cuando dispongamos de esa información la compartiremos, y podremos valorar mejor el alcance de la “gestión” desarrollada en Asturias por la actual administración, presidida por el socialista Javier Fernández.